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Preguntas y respuestas

¿Hay diferentes maneras de aprender?

¿Hay diferentes maneras de aprender?

Claro que sí hay distintas formas de aprendizaje y distintos tipos de alumnos

Las personas perciben y aprenden las cosas de formas distintas y a través de canales diferentes. Existen tres tipos de alumnos: auditivos, visuales y cinestésicos. Esto implica distintos sistemas de representación o de recibir información mediante canales sensoriales diferentes.

El auditivo recibe mejor los mensajes y la información a través del oído. Por su parte, el visual utiliza la visión para recibir mensajes y añadirlos a su conocimiento existente y a su sistema de representación. El cinestésico prefiere experimentar y hacer las cosas a su manera para aprender y recibir información.

La mayoría de nosotros utilizamos todos estos canales, pero en determinadas situaciones, uno de ellos predomina sobre los demás (Repo & Nuutinen 2002, 33-38).

Además de los distintos canales de comunicación que existen, también hay diferentes tipos de alumnos. Se han realizado estudios sobre los distintos tipos de aprendizaje (véase por ejemplo Prashing 1996, 31-37). Los estudios han determinado qué parte de la capacidad de aprendizaje se hereda y cuál se desarrolla. Estos estudios han demostrado que las creencias tradicionales sobre los entornos de aprendizaje más favorables son erróneas. Estas creencias sostienen afirmaciones como: que los estudiantes aprenden mejor en un entorno tranquilo, que una buena iluminación es importante para el aprendizaje, que la mejor hora para estudiar es por la mañana y que comer dificulta el aprendizaje. Según la información de la que disponemos actualmente no existe un entorno de aprendizaje universal ni un método apropiado para todo el mundo. (Prashing 1996, 41-45)

Cuando se tratan temas como el de la educación siempre se ha de tener en cuenta las distintas formas de aprendizaje y los distintos canales que existen para recibir información. Las propias ideas del profesor influyen a la hora de elegir los métodos empleados. Para explicar cosas a una persona le gustará hacer dibujos en una pizarra de papel y otra preferirá contar cuentos. No debemos menospreciar el canal por el que el profesor siente predilección, ya que será el que utilice para transmitir el mensaje a los alumnos de una forma más natural. No obstante, el profesor deberá intentar abarcar y utilizar todos los sistemas de representación de los estudiantes cuando planifique una materia. El profesor tiene muchos métodos a su disposición y deberá sacar partido de las distintas formas de percibir las cosas de los alumnos y así encontrar nuevos métodos de ejemplificación.

Los tipos de alumnos constituyen un añadido para el grupo, ya que permiten cambiar las rutinas de enseñanza y los métodos de exposición. El profesor deberá tener en cuenta a los distintos tipos de alumnos a la hora de planificar una material. Los alumnos deberán tener la oportunidad de utilizar sus capacidades a través del aprendizaje colaborativo y del trabajo en grupo de forma que puedan utilizar sus propios canales para transmitir información a los demás. Las distintas formas de percibir y expresar en un grupo de alumnos favorece también la tolerancia. El trabajo en grupo promueve la comprensión.

Fuentes:
Prashing Barbara: Eläköön erilaisuus. Oppimisen vallankumous käytännössä. Atena kustannus. Jyväskylä. 1996

Repo Irma y Nuutinen Tahvo: Viestintätaito. Otava. Helsinki 2003

Si amas a alguien ¿Lo dejarías ir?

Si amas a alguien ¿Lo dejarías ir?

Si amas algo déjalo ir, si regresa es tuyo sino, nunca lo fue.

Chido... Con cuál te identificas?

- pesimista: ”Si amas a alguien, déjalo ir; si como era de esperarse, no vuelve, nunca fue tuyo”.

- optimista: ”Si amas a alguien, déjalo ir y no te preocupes, que seguramente volverá”.

- del desconfiado: ”Si amas a alguien, déjalo ir y, si acaso vuelve, pregúntale por qué volvió”.

- del impaciente: ”Si amas a alguien, déjalo ir; si no vuelve en las próximas dos horas, llama a la Policía’.

- del paciente: ”Si amas a alguien, déjalo ir; si no vuelve, ponte cómodo y sigue esperando hasta la eternidad, que algún día volverá”.

- del juguetón: ”Si amas a alguien, déjalo ir; si vuelve y todavía lo amas, déjalo ir otra vez; y así sucesivamente”.

- del vengativo: ”Si amas a alguien, déjalo ir; si no vuelve, sal a buscarlo y pégale un tiro”.

- del abogado: ”Si amas a alguien, déjalo ir y busca en el Código Civil la parte que habla del abandono de hogar por parte de un cónyuge”.

- del estadístico: ”Si amas a alguien, déjalo ir; si él te quiere, las probabilidades que vuelva son de un 86.5 por ciento; si no te quiere, tus relaciones con el caen en el campo de lo improbable, con un margen de error de un 3 por ciento”.

- del posesivo: ”Si amas a alguien, no lo dejes ir”.

- del psicoanalista: ”Si amas a alguien, déjalo ir; si vuelve es porque su ego es muy dominante; si no se quiere ir, debe estar loco”.

- del sonámbulo: ”Si amas a alguien, déjalo ir; si vuelve, es una pesadilla; si no vuelve, debes estar soñando”.

- del mercadólogo: ”Si amas a alguien, déjalo ir; si vuelve, es una persona leal a su marca; si no vuelve, es hora de hacer un re-lanzamiento en un nuevo mercado”.

- del informático: "Si amas a alguien dejalo ir; muéstrale cuando borres las fotos compremetedoras de la compu, despues las  rescatas del disco duro con "Recuva" y lo localizas en Facebook para decirle: - regresas o le muestro las fotos a la comunidad.

¿De dónde proviene la palabra Huelga?

¿De dónde proviene la palabra Huelga?

Huelga es una palabra derivada del verbo holgar, que significa "descansar, estar ocioso". A su vez, holgar deriva del término folgar, palabra común a las tres lenguas romances hispánicas, procedente del latín tardío follicare, "resollar, jadear", haciendo referencia a la imagen del caminante que se detiene para tomar aliento en una cuesta.

Cuando el reposo se torna habitual, el que lo disfruta se convierte en holgazán. En cambio, si hablamos de medidas sindicales de paralización de tareas, los que las llevan a cabo son huelguistas.

¿Cuándo surgieron los sindicatos?

¿Cuándo surgieron los sindicatos?

Los primeros esfuerzos de los trabajadores por organizarse para defender sus derechos comenzaron en el siglo XVIII. La revolución industrial que surgió primero en los Estados Europeos prohibió terminantemente el derecho de asociación de los trabajadores, pues el régimen individualista no veía justificación para que se asociaran en defensa de sus intereses laborales, e incluso se tipificó como un delito en los códigos penales. Este periodo de prohibición se registró entre 1776 y 1810. Con el tiempo los esfuerzos del estado para prohibir el derecho de asociación fueron infructuosos porque los sindicatos seguían existiendo. Por ello, en varios países se inició una etapa llamada de tolerancia, en la cual aunque no se otorgaba reconocimiento alguno al derecho sindical, se admitían estas agrupaciones, sin establecer al respecto en las leyes dictadas por el Estado. A la época de la tolerancia siguió una de reconocimiento absoluto del derecho sindical. Esto sucedió a finales del siglo XIX, ante las acciones de los trabajadores quienes lograron que el Estado variara su criterio al respecto y dictara leyes que reconocían de manera abierta al derecho de integrarse en sindicatos. Inglaterra fue el país que dió el primer paso con el reconocimiento del derecho de coalición en 1824, el cual, otorgaba la legalidad a un intenso movimiento asociacionista que existía en la clandestinidad.